Este fue uno de los últimos discursos de John Fitzgearl Kennedy (27 de abril de 1961) y habla sobre el peligro del secretismo y la influencia de intereses ocultos en las decisiones públicas. Como demócrata liberal, estoy en contra de cualquier relación que bajo cualquier manto le oculte la información al ciudadano. Realmente inspirador, un compromiso que debería seguir vigente.